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Cooperación

Las tropas españolas, al lado de las personas con discapacidad

Militares españoles con discapacitados de Bosnia

Las tropas españolas destinadas en Bosnia i Herzegovina colaboran desde hace años con varios centros de personas con discapacidad del país. Su ayuda va desde la creación de un aula de musicoterapia hasta hacer accesible un cuarto de baño o la consecución de fondos económicos para dotar de material a estos centros.

May Mariño

El arreglo de un cuarto de baño para adaptarlo a personas con discapacidad es una de tantas acciones que a diario acometen empresas y centros en España para hacer accesibles sus instalaciones. Esto mismo ocurre en Bosnia i Herzegovina, donde los miembros del equipo cívico-militar (Cimic) español pretenden llevar a cabo este año el acondicionamiento de un cuarto de baño en el centro de Pazaric. Este es sólo uno de los planes para 2009, junto con la creación de un aula de pintura en Mjedenica, otro de los cuatro centros en los que los militares españoles ponen su granito de arena.

En los centros de Mjedenica, en Sarajevo, y en el de discapacitados físicos y mentales de Pazaric, próximo a la capital bosnia, colaboran continuamente los militares españoles. En el primero donaron recientemente material para la creación de un aula de musicoterapia, cuyo presupuesto rondó los 15.000 euros. Además, el pasado mes de febrero, un proveedor de Belgrado (Serbia) entregó tres maquinas tejedoras y material de costura para crear un taller de confección. Este gesto altruista de un empresario serbio, que ya venía colaborando desde hace tiempo, supuso un orgullo para los españoles, ya que conseguían limar asperezas entre serbios y bosnios y veían cómo se ayudaban mutuamente, según cuentan desde este territorio de los Balcanes.

En el caso de la institución de Pazaric, la más grande del país, conviven más de 300 personas de todas las edades y lugares. En él, directamente, el Ministerio de Defensa ha invertido cerca de 15.000 euros para la reforma de un pequeño polideportivo y para dotar de ropa de cama a la residencia de internos de menor edad.

A ambos centros, los militares españoles hacen continuas visitas para comprobar cómo evolucionan los proyectos y para entregar ropa, regalos y juguetes. Y también, confiesan, para jugar con los pequeños y con los que no son tan pequeños, aunque algunos lo parezcan.

Además de Sarajevo y sus alrededores, la cooperación española se extiende al sur, cerca de la frontera de Bosnia con Croacia. En la ciudad de Trebinje, el año pasado se ayudó al centro de discapacitados Compartimos el mismo Sol con la adaptación de un vehículo. Este gesto facilitó la llegada al centro de personas que requieren cuidados médicos o asisten a las actividades diarias que realizan.

Tejedores

Pero sin duda el centro Los Rosales es el que tiene más sabor español. Se instaló hace años en la ciudad de Mostar, donde las tropas españolas pasaron más de 15 años de misión desde que llegaran en 1992 y hasta que en 2007 la fuerza militar se desplazara a Sarajevo. La huella también quedó en la ciudad con la Plaza de España en pleno centro urbano,  único país extranjero con este honor.

Militares españoles con discapacitados de Bosnia“Por la mañana, cuando entramos en el taller nos esperaba una sorpresa. ¡Yuhu! Llegaron los telares para tejer. Después comenzamos a aprender y todos recibimos nuestros deberes. Cada día la jarapa de varios colores crece más. Gracias a nuestros grandes y queridos amigos españoles por los telares. Tejeremos un regalo para ellos, todos hemos aprendido algo nuevo”.

Así rezaba la carta de un joven bosnio con discapacidad en el que agradecía a los militares españoles las mejoras que habían llevado hasta el centro de Los Rosales. Los militares donaron al taller de confección del centro máquinas de coser, material de costura, y telas. Así, unos alumnos hacían “muchos ovillos para tejer bonitas jarapas” y otros estaban “contentos” porque la maestra les iba a “enseñar a tejer”  esas telas, como dicen en sus cariñosas cartas a los militares españoles.

En Los Rosales se educa, enseña, rehabilita y sociabiliza a niños y adultos de entre tres y 45 años con discapacidad. Conviven unos 150 alumnos, pero esta cifra crece cada día desde que en 1997 el centro abriera sus puertas. Debido al amplio abanico de edades de los alumnos que se dan cita allí, éstos se reparten entre la guardería, la escuela primaria y los talleres de carpintería, cerámica, textil y jardinería. Pero para mantener esta cobertura necesitan maquinaria, pinturas, material para costura, libros de texto…

Con el objetivo de paliar algunas de estas carencias, la unidad cívico-militar intenta buscar soluciones, bien a través de las subvenciones estatales, como las de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) o del Ministerio de Defensa, o con donaciones de empresas o particulares.

Este espíritu de ayuda está presente en cada una de las rotaciones que pasaron, pasan y pasarán por la misión en Bosnia –desde 2007 la mayoría son infantes de Marina– porque organizan actos benéficos, mercadillos y actividades varias con el fin de recabar fondos para comprar juguetes o ayudar en la mejora de las actividades que se realizan en estos centros. Su ayuda va a parar, sobre todo, a los más  pequeños porque, como decía John Fitzgerald Kennedy: “Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro”. Y en Bosnia, aún queda mucho por construir.