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El reto pendiente.

Integración: El reto pendiente

En las últimas semanas, la discapacidad ha estado muy presente en los medios de comunicación y, por tanto, en la opinión pública. El lunes 26 de enero, en el programa de TVE Tengo una pregunta para usted, la joven con síndrome de Down Izaskun Buelta tenía la oportunidad de preguntarle al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por qué no hay más trabajadores con discapacidad trabajando en la administración pública. Izaskun protagonizó el minuto más visto de 2009 en la televisión pública y, durante los días posteriores, su historia llenó muchas páginas de periódicos.

Apenas una semana después, la gala de entrega de los Premios de la Academia de Cine también hizo visible la discapacidad a través de los dos goyas que ganó el rapero y actor con parálisis cerebral Juan Manuel Montilla, “El Langui”, por la película El truco del manco, y el premio al mejor corto documental para Héroes. No hacen falta alas para volar, inspirada en la vida del Dj sin brazos Pascal Kleiman.

Protagonismo momentáneo

Lo cierto es que, ante acontecimientos de este tipo, el mundo de la discapacidad cobra un protagonismo momentáneo que, sin embargo, va decayendo a medida que se “enfría” la noticia, hasta terminar condenado a su habitual ostracismo.

Cubos geométricos azules y rojosAnte ello, cabe preguntarse hasta qué punto la integración social de las personas con discapacidad es una realidad a estas alturas. Si bien se ha avanzado mucho en el terreno de la eliminación de barreras o en el de la incorporación de las personas con discapacidad al mercado laboral, aún queda mucho por hacer, sobre todo en este aspecto del acceso al empleo y en el de la igualdad de derechos con el resto de ciudadanos.

En este último punto, sin duda habrá un antes y un después a la entrada en vigor de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificado por España. Este tratado incluye una gran cantidad de modificaciones legislativas que los estados deberán acometer para proteger los derechos de las personas con discapacidad. Ana Peláez es la comisionada de Género del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) y acaba de ser elegida vicepresidenta del Comité de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Según declara, “con la entrada en vigor de este tratado se deberían producir cambios en muchas cuestiones, pero creo que la más importante, sin duda, debe ser el cómo se habrán de abordar los derechos de las personas con discapacidad. Hasta ahora, éstos han sido asuntos que se han dirimido casi siempre en departamentos de servicios sociales, con presupuestos que han variado en función de la voluntad política del momento, en los que se ha venido hablando de ‘prestaciones’ y no de ‘derechos’. El cambio importante deberá ser el de incorporar en todas las políticas públicas de forma transversal las cuestiones que afecten a las personas con discapacidad, eliminando las barreras y obstáculos que originan la discapacidad en todos los aspectos de la vida. Y todo esto no deberá estar sujeto a cuestiones presupuestarias”.

Cubos geométricos azules y uno rojo

Empleo

Uno de los caballos de batalla de las personas con discapacidad es su incorporación al mercado laboral. El Gobierno aprobó el pasado mes de octubre la Estrategia Global de Acción para el Empleo de Personas con Discapacidad, para cuyo desarrollo se destinarán 3.700 millones de euros durante los próximos cinco años. Sin embargo, las cifras que atañen al empleo para personas con discapacidad son bastante desalentadoras, y los expertos temen que la crisis económica que atraviesa el país se cebe especialmente con este colectivo.

Según Alberto Durán, vicepresidente primero ejecutivo de la Fundación ONCE y secretario general del Cermi, “la mejor política social que se puede hacer en estos momentos es evitar que se incremente el paro, que siga habiendo esta sangría importante. Hay que evitar que más personas engrosen ese conjunto del desempleo, sobre todo en los colectivos más débiles como el de las personas con discapacidad. Ese paro lleva consigo pobreza y exclusión, porque estas personas tienen muy difícil volver a incorporarse al mercado de trabajo”.

Cubos geométricos azules y rojosEn opinión de Durán, “las personas con discapacidad en los primeros 10 meses del año 2008 han empezado a demandar empleo en un 17 por ciento. Eso en momentos de bonanza tiene una lectura positiva, y es que la gente tiene una actitud proactiva al trabajo, pero mucho nos tememos que, en la coyuntura actual, se trata de gente que ha perdido su empleo y se apunta a trabajar inmediatamente. Otro dato alarmante es que el porcentaje de contrataciones de personas con discapacidad del año 2008 respecto al 2007, según datos del Inem, cae en un 13 por ciento, y ya si comparamos enero de 2008 con enero de 2009, cae un 23 por ciento. No tenemos datos de paro porque otro de los problemas que padecemos las personas con discapacidad es que somos estadísticamente invisibles, y por lo tanto en las conclusiones tradicionales de la Encuesta de Población Activa (EPA) estos datos no salen”.

Precisamente por esto, el movimiento asociativo de las personas con discapacidad ha solicitado al Gobierno que se incorpore la variable de discapacidad en la  EPA, para actualizar los principales datos de empleo de las personas con discapacidad. A esta petición se ha unido el PP con una proposición no de ley en el Congreso.

Lismi y Liondau

Aunque las personas con discapacidad están protegidas legislativamente por la ley de Integración Social de Minusválidos (Lismi) y la Ley de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad (Liondau), en muchas ocasiones se incumplen estas leyes. Desde 2004, la Lismi obliga a las empresas privadas de más de 50 trabajadores a reservar al menos un dos por ciento de la plantilla a trabajadores con discapacidad, y un cinco por ciento en las empresas públicas. En la práctica, esta ley no se cumple. Según Alberto Durán, “es patente que las personas con discapacidad se sienten en multitud de ocasiones discriminadas ante una oferta de empleo, tanto en el mundo de lo público como en lo privado. Esta situación se produce pocas veces de forma voluntaria y consciente y muchas de forma involuntaria por parte del que discrimina”. En opinión del vicepresidente primero de la Fundación ONCE, “para conseguir la plena inclusión social de las personas con discapacidad “queda un largo trecho, pero han sido muchos e importantes los pasos dados hasta la fecha. Son muchas las personas con discapacidad que con un sobreesfuerzo personal y con la mano tendida por parte de muchos directivos de empresas responsables han conseguido un trabajo o han visto como su calidad de vida mejoraba porque van apareciendo productos y servicios accesibles”.

 

“Luego le doy el currículo”

Izaskun Buelta Serrano (en la imagen con el presidente del Gobierno), se convirtió en la protagonista del programa de TVE Tengo una pregunta para usted, tras atreverse a pedir trabajo a José Luis Rodríguez Zapatero. “Estoy preparada, ¿por qué no me contrata?”, espetó esta joven de 32 años con síndrome de Down al presidente, quien le contestó que estudiaría su caso. “Luego le doy el currículo”, señaló la joven que, al terminar el programa, se lo entregó en mano.

Izaskun Buelta junto a Zapatero y el resto de participantes del debate

La participación de Izaskun en el espacio televisivo puso de actualidad el asunto de la incorporación de las personas con discapacidad al mercado de trabajo, principalmente en las administraciones públicas. Desde el año 2004 el número de plazas que deben reservarse para las personas con discapacidad física y psíquica se sitúa en el dos por ciento para empresas privadas y en el cinco por ciento para las administraciones públicas, como mínimo. Sin embargo, en muchas ocasiones esta obligación se incumple.

 

Juan Antonio LedesmaLa atracción mediática de la discapacidad

Juan Antonio Ledesma,  periodista.

Presidente de la Comisión de Medios de Comunicación e Imagen Social de la Discapacidad del Cermi

Con un gran desparpajo, Izaskun tuvo la oportunidad, ante las cámaras de Televisión Española, de preguntarle en directo al presidente del Gobierno qué está pasando con el empleo de las personas con discapacidad en este país. ¿Por qué no podía ella, por ejemplo, trabajar en La Moncloa? “Ahí le dejo mi currículo”, le espetó a Zapatero. La pregunta era más que certera.

Quizá Izaskun, como otros tantos millones de españoles, se pierda en la cascada de cifras y datos oficiales, pero sí sabe que las personas con discapacidad lo tienen más difícil para acceder al empleo. No en vano, España ocupa el penúltimo lugar de los países que integran la OCDE en tasa de ocupación laboral entre el colectivo de discapacitados.

Los medios de comunicación también han visto un filón en Juan Manuel Montilla, “El Langui”, un joven con parálisis cerebral que, además de triunfar en el mundo de la música hip-hop, ha logrado llevarse un Goya al “Mejor actor revelación” en su debut en el cine, en la película El truco del manco.

Izaskun y “El Langui” (como a él le gusta que le llamen), son noticia, y por méritos propios se han colado en las redacciones de los medios de comunicación. Pero, ¿qué pasa con los casi cuatro millones de personas con discapacidad que hay en España? Representan el ocho y medio por ciento de la población y, a pesar de ello, históricamente han soportado la invisibilidad mediática.

“Un buen medio de comunicación es una nación hablándose a sí misma”, escribió el dramaturgo estadounidense Arthur Miller. La visibilidad social de las personas con discapacidad, a pesar de haber mejorado notablemente en la última década, aún no está en consonancia con su peso social.

Si los medios de comunicación, fundamentalmente los audiovisuales, quieren parecerse a la sociedad a la que se dirigen tienen que mostrar la realidad de la discapacidad con normalidad y naturalidad. Si escamotean, opacan o distorsionan a estas personas, no estarán dando una imagen fiel del mundo que nos ha tocado vivir. Si aspiran a ser informativamente responsables, han de contar con la discapacidad.

Sin embargo, sería injusto cargar contra los medios de comunicación, acusarlos de ser los únicos responsables del ostracismo mediático de cuatro millones de españoles. La discapacidad debe abandonar la tentación del victimismo, tan fácil y tan justificada. Es prioritario descartar el lamento intransitivo sobre el poco caso que los medios prestan a la discapacidad, la imagen inadecuada que ofrecen, lo residual de la atención. Estamos en una sociedad muy compleja, con múltiples focos de atención e interés. Las relaciones de la sociedad con los medios son muy arduas para todo tipo de sectores y grupos.

¿Qué hacer ante esta situación? El presidente del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad, Luis Cayo Pérez Bueno, acierta en el diagnóstico y aporta algunas claves para mejorar la percepción social de la discapacidad.

“Más que quejarnos, lo que no significa renunciar a una crítica vigorosa, debemos esforzarnos en seducir a los medios. Con creatividad, con ingenio, con nuevas ideas, debemos atraérnoslos, haciéndoles ver que somos interesantes.

Que somos, estamos, y contamos, y que tenemos algo que decir y que mostrar”, argumenta el presidente del Cermi.

Ese es el reto que debe marcarse el movimiento asociativo de la discapacidad en España. Habrá más historias como las de Izaskun Buelta y Juan Manuel Montilla, pero el desafío reside en lograr que la discapacidad despierte el interés de la sociedad, lo que sin duda llevará a los medios de comunicación a prestar más atención a millones de españoles y sus familias.

 

Ana Peláez“La Convención de la ONU va a introducir grandes cambios”

Ana Peláez, Comisionada de Género del Cermi

 

Juan de la Mota“Una fuente de oportunidades”

Juan de la Mota.

“La contratación de personas con discapacidad representa una fuente de oportunidades para las empresas, ya que hay trabajos que estas personas realizan igual que cualquier otro individuo o incluso mejor”.  Así lo asegura Juan de la Mota, presidente del Pacto Mundial en España, iniciativa de Naciones Unidas que trabaja para impulsar la responsabilidad social corporativa entre empresas y organizaciones.

Por ello, su presidente sugiere a las compañías que consideren “las habilidades de los solicitantes de empleo y el campo de actividad donde operan” a la hora de contratar a estas personas, “más que cuotas o porcentajes”. A su juicio, “no existe un número mágico”, y para cada puesto concreto se debe buscar a la persona más adecuada”.  Juan de la Mota reclama una mayor implicación de los poderes públicos para “impulsar la formación y la búsqueda de empleo por parte de este colectivo”, y señala que la sociedad civil y el sector empresarial “han avanzado mucho en este camino”.

 

Paco AbadEmpleo y accesibilidad

Francisco Abad.

“No sé si es antes el empleo de una persona con discapacidad o la accesibilidad de su puesto de trabajo. Posiblemente los dos”, asegura el director general de la Fundación Empresa y Sociedad, Francisco Abad. Esta fundación puso en marcha en 2005, en colaboración con la Fundación ONCE, el programa Empresa y Discapacidad, que hasta 2007 había generado más de 1.000 empleos directos para personas con discapacidad y más de 16.000 indirectos. Según Abad, “en la segunda edición de nuestro programa, entre 2008 y 2010, trabajamos con las empresas asociadas para que prioricen el empleo directo. Así como que sus donaciones, acogiéndose a medidas alternativas, estén directamente relacionadas con la generación de puestos de trabajo. También para que hagan extensible sus actuaciones en el ámbito de la discapacidad a pequeñas empresas y compañías de su entorno.”

 

Alberto Durán“La mejor política social que se puede hacer ahora es evitar que se incremente el paro”

Alberto Durán, Vicepresidente primero ejecutivo de la Fundación ONCE