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Entrevista a Claudio Gregoire

Claudio Gregoire, psicólogo y autor de 'Puede ser un buen día'

“Los emprendedores precipitan los cambios sociales”

Claudio Gregoire

En el libro  Puede ser un buen día (Empresa Activa), que se acaba de presentar en España, el psicólogo ciego Claudio Gregoire desgrana el papel de las personas emprendedoras a nivel social, tanto en el ámbito empresarial como doméstico. El autor emplea lo aprendido a través de su experiencia de superación personal para difundir lo que bajo su punto de vista debe ser una persona emprendedora.

Asier Vázquez

Claudio Gregoire fue la primera persona ciega chilena que se licenció en psicología. También ha cursado un MBA y actualmente trabaja como profesor universitario e imparte cursos sobre recursos humanos y motivación para empresas. Acaba de presentar en España Puede ser un buen día, un libro sobre la figura del emprendedor en el mundo empresarial y doméstico.

¿Está de acuerdo con quienes afirman que la sociedad la cambian los emprendedores?
Sí. En realidad, cualquier movimiento social es llevado a cabo por las personas emprendedoras. Es muy difícil que la sociedad se preocupe de los grupos minoritarios y en ese sentido son los grupos compuestos por los emprendedores los que precipitan los cambios sociales necesarios para que los propios emprendedores puedan desenvolverse de una manera adecuada.

¿Qué precio pagan los emprendedores en ese camino?
Todas las personas que son punta de lanza, que van haciendo camino, pagan el mayor precio. Porque son los que se atreven y los que asumen el riesgo. Esa es una de las grandes características del emprendedor: asume el riesgo como parte de su vida. Lo que está claro es que dependiendo del tipo de empresa que uno lleve a cabo tomará un tipo u otro de riesgos.

¿Un emprendedor es optimista o pesimista?
Un emprendedor no es ni optimista ni pesimista, sino realista. La gente cree que con tener mentalidad positiva va a lograr las cosas y eso es una gran mentira. Más que un pensamiento positivo el emprendedor tiene un sueño, y en función de ese sueño viene la acción. Si uno no pone una acción al pensamiento positivo, éste no sirve de nada. El emprendedor tiene que hacer un análisis de sus fortalezas y sus debilidades y en base a eso planificar una estrategia correcta.

¿Qué hace que una persona se decida y se convierta en emprendedora?
Ese elemento decisivo es siempre la crisis. Es justamente en estos momentos de crisis en los que se necesita el emprendimiento y cuando la gente está dispuesta a hacerlo. Porque en momentos de bonanza y bienestar la gente común y corriente no emprende, ya que suele pensar que si las cosas salen bien no hay por qué hacer algo distinto. Las personas solemos tener la fantasía de que la estabilidad en la bonanza va a ser para siempre, en cambio, en las crisis, el entorno hostil te lleva a exigirle respuestas a tu creatividad. Lo cierto es que el emprendedor ve oportunidades donde nadie las ve.

Claudio Gregoire en la firma de la Casa del Libro¿Cuál cree que es la vinculación entre los emprendedores y los tiempos que corren?
En los tiempos en los que vivimos, los emprendedores más que idóneos son necesarios, son imprescindibles. Hace 30 años la estabilidad era un concepto que nosotros teníamos muy incorporado. La gente podía empezar a trabajar a los 18 años en una empresa y jubilarse en ella. También era muy factible pasar toda la vida en una casa, con la misma pareja... En cambio ahora el mundo es incierto, está convulsionado y es imprevisible. En ese sentido, es necesario que la gente se adapte al cambio lo más rápido posible. Y eso es algo que no se enseña ni en los colegios ni en la universidad y debiera ser una materia fundamental. Ahora la persona que no se adapte a los tiempos va a quedarse atrás. Por eso son importantes las conductas emprendedoras.

¿Qué falsas creencias existen en torno a los emprendedores y sus formas de actuar?
Se cree que el emprendedor es una persona especial. Y, por ende, se piensa que la gente emprendedora es muy celosa de su parcela. Y no hay políticas sociales con respecto a eso. En realidad el emprendedor es una persona común y corriente que hace cosas especiales. Por ejemplo, superar la pérdida de un padre o sacar adelante unos hijos son actos de emprendimiento aunque la gente no los vea como tales. Un primer acto de este tipo puede desencadenar otros similares.

¿Por qué compensa pasar a la acción y convertirse en una persona emprendedora?
Compensa porque uno toma las riendas de su vida. La idea de ser un emprendedor supone que yo hago mis cosas, el producto de mi éxito es mío y yo me hago cargo de mi vida. Eso es impagable.

¿Qué elementos pueden garantizar su éxito?
Hay algo que tienen todos los emprendedores: un sueño. Todo emprendedor sabe a dónde va, tiene un norte. Y las personas que no lo son carecen de ese sueño y van por la vida haciendo cualquier cosa. Por eso es muy importante recuperar un sueño, o si no lo tuviste, empezar a crearlo. Esa es la única forma de saber a dónde llegar.

Da la sensación de que las personas tendemos a caer en el inmovilismo. ¿Es esto cierto?
Sí. Eso ocurre porque es lo más cómodo, no hacer nada y dejar que la vida te conduzca hacia donde quiera. El camino difícil es el del emprendimiento, porque se necesita mucho trabajo y dedicación para lograr las cosas. El camino del emprendimiento es el más difícil pero también es el que trae más satisfacciones.

¿En qué cambia el ser emprendedor en un ámbito laboral o público a un ámbito más privado e íntimo?
Yo creo que no cambia nada, se necesita la misma seriedad, la misma rigurosidad, la misma metodología y el mismo trabajo para ambos ámbitos. Una cosa incomprensible para mí es que, por ejemplo, la gente se asesore con especialistas para crear una empresa, pero no con un psicólogo para las cuestiones relacionadas con el ámbito privado y las emociones. En el campo personal la gente hace mucho emprendimiento pero no se da cuenta. Por eso, aunque mi libro se refiere al mundo de la empresa, puede tomarse como un libro de autoayuda y desarrollo personal.

Como consultor en recursos humanos, ¿por qué cree que aún no existe la noción de que las personas con discapacidad pueden desarrollar un trabajo como cualquier persona?
Hay un prejuicio social que se basa en la ignorancia de la sociedad de las potencialidades de las personas con discapacidad y también ocurre que hay muy pocos referentes de personas con discapacidad. Quizá un buen camino sería explicarle a la sociedad cómo hacemos nosotros las cosas.

Si la humanidad fuese un individuo, ¿qué gran reto debiera emprender?
El mundo está ahora mismo con problemas de visión y no sabe si se quedará ciego o si mejorará. El reto es que no le importe quedar en una u otra situación. Su reto es que cuando eso ocurra pueda enfrentar sus desafíos. En ese sentido, este momento de crisis va a suponer un cambio interesante, pero no sé quién puede ser el encargado de hacerlo.