Defensa
Acuerdo para erradicar las bombas de racimo

Un centenar de países se han reunido en Oslo para firmar el Tratado que prohíbe las bombas de racimo, una munición que resulta devastadora para la población civil.
Este nuevo instrumento legal prohíbe el uso, producción, transferencias y almacenaje de este tipo de bombas, que se han utilizado en todos los grandes conflictos armados desde los años 60. Sin embargo, el alcance de este acuerdo transnacional es limitado, ya que los principales productores y usuarios de este tipo de armamento, como los Estados Unidos, Rusia, China, Israel, la India y Pakistán no se han adherido al Tratado.
“El mundo es un lugar más seguro hoy. Este es el acuerdo humanitario más importante de la última década”, declaró en Oslo Richard Moyes, copresidente de la Coalición contra las Bombas de Racimo, que agrupa a cerca de 300 ONG. Noruega fue la primera en estampar su firma en este acuerdo, que incluye como elemento innovador el hecho de obligar a los firmantes a ayudar a los países y personas víctimas de esta munición.
El Gobierno español, que asistió a la conferencia y firmó el Tratado, ya ha anunciado, por boca de la ministra de Defensa, Carme Chacón, su intención de eliminar los proyectiles lo antes posible.
Las bombas de racimo se caracterizan porque contienen varios centenares de explosivos más pequeños, que se dispersan sobre un extenso perímetro, pero no estallan de forma inmediata. Esto los convierte, en la práctica, en minas antipersonas, prohibidas por el Convenio de Ottawa de 1997.
Casi todos civiles
Según la ONG Handicap International, alrededor de 100.000 personas, el 98 por ciento de las cuales eran civiles, han muerto o han quedado mutiladas en todo el mundo, como resultado de la explosión de estos proyectiles, desde 1965. Más de una cuarta parte de las víctimas son niños, que recogieron el proyectil intrigados por sus formas y sus vistosos colores. El informe 2008 del Observatorio de las Minas indica, no obstante, que ha habido una reducción del número de víctimas: en 2007, una persona fue víctima de estas unidades cada 90 minutos, (más de 5.000 al año) mientras que hace 10 años la frecuencia era de una víctima cada 20 minutos.




