Cooperación
Dos décadas de trabajo por la justicia y la paz
La Fundación del Valle cumple 20 años. Durante este tiempo ha llevado a cabo decenas de proyectos en países en vías de desarrollo para crear oportunidades entre los más desfavorecidos. Los niños hondureños protagonizan una de sus más recientes iniciativas, el cortometraje “Infancia interrumpida”.
A. Hernández
Fotos: Fundación del Valle
El Mitch había devastado Honduras. El calendario señalaba noviembre de 1998, pero el huracán provocó un retroceso de diez años en el avance educativo del país. Cerca de 2.800 aulas de educación primaria quedaron destruidas.
Ante ese panorama, la Fundación del Valle se puso manos a la obra para trabajar mayoritariamente en el sector educativo hondureño. Entre las acciones de la organización destaca la campaña de sensibilización “La educación, camino para la paz”, pues la Fundación del Valle se mantiene fiel a desarrollar proyectos para contribuir a los Objetivos del Milenio y en concreto al alcance del segundo, que busca “garantizar una educación primaria gratuita y obligatoria para todos en el 2015”. En esta línea, la Fundación del Valle ha trabajado recientemente en un proyecto de sensibilización a la sociedad occidental sobre la problemática de la educación. Está compuesto por un cortometraje, una exposición fotográfica y conferencias, tres formas de dar palabra a los auténticos protagonistas de la historia, los niños hondureños.
Infancia interrumpida
Son ellos quienes narran en “Infancia interrumpida” la difícil situación que viven: un niño de la calle a quien la sociedad margina; un menor explotado laboralmente; y un pequeño que nunca fue inscrito en un registro civil y que como persona inexistente no cuenta con ningún derecho, como es la educación.
“En la mañana me levanto a bañar, me lavo los dientes, me pongo la ropa y me voy a las nueve a vender tortillas. Después me voy para la escuela y después la leña y después hay veces que le voy a ayudar a un don a trabajar allá. Dicen que es prohibido que los niños trabajen, pero yo trabajo”, explica Ángel, un crío de 13 años que vive en Tegucigalpa, la capital hondureña, y acude a la Escuela Santa Teresa.
Actualmente hay unos 90 millones de niños de la calle. De estos 90 millones de niños unos 40 millones viven en América Latina. Los motivos que les llevan a la calle son muchos pero la razón central radica en las adversas realidades socioeconómicas en las que viven las familias, la desintegración de los lazos familiares, la violencia doméstica y la pobreza. En Honduras, al igual que en muchos otros países de América Latina, muchos de estos niños nacen de madres solteras, pobres o abandonadas. La gran mayoría exhibe un alto grado de pesimismo sobre sus posibilidades de sobrevivir en la calle y percibe el sistema escolar como incapaz de transmitir valores y conocimientos de utilidad para la vida cotidiana.
“En nuestra escuela existen niños con violencia doméstica, con abusos sexuales desde temprana edad por los mismos papás incluso. Y nuestra escuela está también llena de niños que tienen que trabajar para sostener a su familia. Una de las formas de alegrarse la vida es estar aquí”, añade Fanny, subdirectora de la misma escuela en Tegucigalpa.
En el país americano la explotación infantil laboral es crítica. Según la Oficina Internacional del Trabajo en Honduras hay 356.241 niños y adolescentes entre cinco y 17 años ocupados en actividades económicas. Esta cifra equivale a 15,4 por ciento de las personas en ese grupo de edad. La tasa masculina es de 22,3 por ciento y la femenina de 8,2 por ciento.
El 34,6 por ciento de estos trabajadores tienen edades inferiores a la mínima de admisión de empleo, los 14 años. Se trata de un círculo vicioso que golpea fuerte la economía del país y detiene el desarrollo. La crisis obliga a los niños a trabajar y a alejarse de la escuela, lo que les limita ya de adultos a acceder a trabajos mejor remunerados por su baja escolaridad. Las causas del abandono educativo son varias y entre estas se encuentran la falta de recursos de las familias y la incapacidad de asumir los costes de las matrículas y los materiales. De este modo el niño se ve obligado a trabajar y a renunciar a parte de su jornada escolar y en ocasiones teniendo que abandonar la escuela. A veces tienen que trabajar para costear los estudios y las niñas deben ocuparse de los quehaceres domésticos y familiares.
También uno de los mayores problemas es la situación del Registro Infantil: estos niños carecen de existencia oficial y por lo tanto de acceso legal a los privilegios que las naciones otorgan a sus ciudadanos. Con el registro, un gobierno eficaz puede llevar el censo de sus ciudadanos y planificar políticas educativas, sanitarias y de otra índole. Pero hay países que no cuentan con un sistema fiable para registrar los nacimientos. Por ejemplo, unos 200.000 niños hondureños no están inscritos. Si bien la inscripción es gratuita, en algunos casos trae enmascarada costes que se agravan según el lugar en donde ocurre el nacimiento y la lejanía del mismo centro urbano.
“Está prohibido que los niños trabajen, pero así es la vida, trabajar”, confiesa Ángel en “Inocencia interrumpida”. “Tienes que trabajar. Y para todo sirven los papeles. Y yo no los tengo”, sentencia.

20 años de lucha por jóvenes y mujeres
Durante estos 20 años de trabajo, se han ejecutado proyectos en los Territorios Palestinos, Kenia, Mozambique, Perú, Guatemala, Honduras y El Salvador. Hasta 2006, la Fundación del Valle ha llevado a cabo 58 proyectos de cooperación internacional. El 45 por ciento del importe gestionado ha sido financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional, el 35 por ciento por comunidades autónomas y el 20 por ciento restante por entidades privadas y socios colaboradores. La Fundación del Valle cree en la plena dignidad del ser humano y este enfoque antropológico está presente en toda la actividad de cooperación al desarrollo. De ahí que los beneficiarios directos de los proyectos sean la mujer, la juventud y la infancia. Todo ello toma forma de proyectos desarrollados tanto en España como en otros países de sensibilización de los jóvenes y la promoción de la mujer.




