Carta del Director
José Manuel González Huesa
Director de PERFILES y director general de Servimedia
Agua y vida

“Cada tres segundos muere un niño en el mundo por falta de higiene y por enfermedades relacionadas con el agua. En todo el mundo, 1.200 millones de personas no tienen acceso a agua potable y 2.600 millones carecen de un saneamiento seguro. Y de estas últimas, cien millones de personas se encuentran en Europa, en el denominado Primer Mundo”. Estos datos escalofriantes forman parte del trabajo de Carlos Fernández-Jáuregui, director de la Oficina de Naciones Unidas de apoyo al Decenio Internacional del Agua (2005-2015), con sede en Zaragoza. Se encarga de elaborar informes para evitar estos conflictos, ya que en su opinión “en el mundo no existe un problema de escasez de agua, sino de infraestructuras inadecuadas”. Y pone como ejemplo a los países más desarrollados. “En California, si hoy padecieran una sequía, gracias a su eficaz inversión en infraestructuras hidráulicas podrían vivir sin lluvia durante 850 días. En Europa apenas se llegaría a 60 días. Del resto de países subdesarrollados, mejor no conocer los datos, pero sí está claro que hace falta más formación y más información: sólo con lavarse las manos con agua y jabón se evitarían la mitad de las muertes por diarrea. El agua ha pasado de ser una fuente de vida a convertirse en un instrumento político para obtener votos. Hay suficiente agua en el mundo para que nadie pase calamidades. En África existe una riqueza, no explotada, de aguas subterráneas y Asia cuenta con la necesidad de abastecer a la numerosa población a la que distribuir agua en un continente que incluye ríos muy caudalosos. Esta tragedia podría solucionarse con 5.000 millones de dólares anuales, apenas una limosna si se compara con los 700.000 millones de dólares aportados a los bancos que han provocado la crisis financiera”, concluye Fernández Jáuregui. El nuevo presidente norteamericano, Barack Obama, ha anunciado la creación en su país de una Agencia Nacional del Agua, para evitar casos como el de Nueva Orleáns, que padeció situaciones tan críticas como las de un país subdesarrollado, Haití. En el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el propio Defensor del Pueblo Europeo, Nikiforos Diamandouros, reclama un mayor “compromiso con los ciudadanos, y el derecho de estos a exigir explicaciones y una mayor humanización de las instituciones públicas, además de más transparencia en la rendición de cuentas”. Los ciudadanos tienen derecho a la crítica pública y a “sancionar” a sus dirigentes a través de la celebración de elecciones y de Internet. En palabras de los filósofos Habermas y Gutmann, fomentar la “democracia deliberativa”, la democracia que discute. Como dice Ignacio Ramonet, es el momento de la sociedad civil.




