Web de la ONCE

Carta del Director

José Manuel González Huesa

Director de PERFILES y director general de Servimedia

El coraje de aprender

José Manuel González Huesa Director de PERFILESCamina con paso firme, erguida, con orgullo, sin complejos, con elegancia... Y no es una de esas mujeres que aparecen en televisión, por tanto no es famosa. Pero es generosa, una de las personas más notables de Italia, y probablemente una de las eminencias mundiales del siglo XX. En el prÛximo mes de abril cumple cien años y ahora aprovecha cualquier foro para defender a quienes más lo necesitan. Su vida no ha sido fácil, es casi una historia de película. La neuróloga Rita Levi-Montalcini, descubridora del “factor de crecimiento nervioso”, que le permitió alcanzar el Premio Nobel de Medicina en 1986, sigue trabajando; por las mañanas, coordina las investigaciones en su laboratorio romano, y por las tardes, desde la fundación que preside, impulsa la formación de las mujeres africanas. Nació en Turín en 1909, y a pesar de los esfuerzos de su padre por impedir que estudiara, se licenció en medicina en 1936, con un reconocimiento cum laude, en la facultad de su ciudad, un centro que tiene el orgullo de haber formado a tres premios nobel, uno la propia Rita. Su origen judÌo y la época que le tocó vivir en Italia provocaron que su imaginación convirtiera el refugio de su habitación en su primer laboratorio. Luego tuvo que emigrar a Estados Unidos (siempre Norteamérica acoge a los mejores investigadores) y allí vivió durante 30 años, dio clases en la Universidad de Washington, fue una de los pocas mujeres que se incorporó a la Academia de las Ciencias y tuvo tiempo para mantener el contacto con su tierra natal a través de breves viajes para dirigir el Instituto de Biología Celular, en Roma. El reconocimiento a sus desvelos le vino en 1986 con el Premio Nobel, junto a Stanley Cohen, por sus investigaciones sobre el crecimiento de las células neurológicas. Sus trabajos siempre han estado marcados por su talento literario, que utiliza para destacar el papel de las personas mayores: “Pierden algunas de sus capacidades, pero las sustituyen por otras que compensan e incluso superan a las perdidas”. Los títulos desvelan su interés por defender el valor de la experiencia: Elogio de la imperfección, El coraje de aprender, El as en la manga o Tiempo de acción. Esta senadora vitalicia italiana, doctora honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid, nunca se ha casado ni ha tenido hijos. “Entré en la jungla del sistema nervioso y quedé tan fascinada por su belleza, que decidí dedicarle todo mi tiempo, ¡toda mi vida!”. Su esfuerzo sigue en trabajar y en ayudar a las mujeres, una vida llena de emoción, un envejecimiento saludable y activo. Casi cien años llenos de coraje, de interés. Como dice el catedratico Francisco Mora Teruel, “la investigación es como un iceberg, sólo vemos una pequeña parte de sus logros”.