Cooperación
Diego Armario
Reconstruyendo la esperanza

Estos días se cumplen diez años del Huracán Mitch, que llegó a las Islas de la Bahía, Honduras, originando vientos de más de 300 kilómetros por hora. Asoló la zona durante tres días y se trasladó, ya como tormenta tropical, hasta el territorio continental, descargando agua durante días en cada rincón de Honduras, en el norte de Nicaragua y en las zonas limítrofes de El Salvador y Guatemala.
La deforestación, el desbordamiento de los ríos y la falta de preparación de la población para hacer frente a este tipo de inclemencias provocaron la peor catástrofe natural que ha sacudido la región en el último siglo. El huracán Mitch afectó a más de tres millones de personas en Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador, causando la muerte a más de diez mil personas y dejando sin hogar a más de un millón y medio. Aumentó el riesgo de contraer enfermedades, fundamentalmente entre niños y ancianos, paralizó los sistemas educativos, el agua destruyó puentes y carreteras, contaminó los sistemas de agua potable, destruyó las cosechas y arrasó campos de cultivo, ganaderías...
Agravó, en poco más de tres semanas, la situación de vulnerabilidad en la que su población ya estaba inmersa y produjo un retroceso de más de 20 años en sus procesos de desarrollo. Nada más producirse la tragedia, Cruz Roja Española puso en marcha la mayor operación humanitaria de toda su historia, el ‘Plan Especial Mitch’. El objetivo final de esta operación, aún en marcha, es lograr que las personas vulnerables tengan la oportunidad para elegir su propio desarrollo, atendiendo primero sus necesidades más inmediatas (comida y agua) y fortaleciendo después sus procesos de desarrollo social y económico.

Para llevar a cabo el ‘Plan Especial Mitch’, Cruz Roja Española ha contado con un fondo de 87.035.713 euros, obtenidos en su mayoría por la donación de cientos de miles de españoles. Estos fondos están dirigidos a la ejecución de más de 500 proyectos en los países afectados por el Mitch y se han distribuido de la siguiente forma: Acción Humanitaria (24,69 por ciento), Cooperación para el Desarrollo (44,20 por ciento) y Cooperación Institucional (31,11 por ciento). El importe presupuestado para la ejecución de estos proyectos es de 84.795.914 euros. La parte restante, por importe de 2.239.798 euros, se aplica a proyectos dirigidos fundamentalmente a asegurar la sostenibilidad de los programas.
Diez años después
Hemos regresado a la zona para recoger testimonios de los hombres y mujeres que sufrieron aquella tragedia y comprobar cómo han aprendido a defenderse de posibles nuevos desastres, gracias a la preparación que Cruz Roja les ha impartido.
También hemos comprobado las obras que se han realizado a través de más de 500 proyectos y cómo la esperanza de una vida mejor es hoy una realidad en la zona de aquellos países centroamericanos.
En Honduras, el país más afectado por el huracán con más de 7.000 muertos, la presidenta de Cruz Roja La Ceiba, Rosario Fernández de Arias, hace una descripción de la situación: “El Mitch marcó un antes y un después en el país, no hubo ni un solo departamento que no fuera gravemente afectado”.
Hoy, gracias a la ayuda española, se han construido viviendas de 50 metros cuadrados cada una, que se han transformado en una comunidad con sus dirigentes patronales y líderes de los barrios. Los propios dueños de esas viviendas se implicaron en la construcción de las mismas. Isabel de la Cruz es una de ellos. Tiene 63 años. Vive con su hijo, su nuera y tres nietos desde hace cinco años en Ciudad España. Su casa estaba en el barrio de Guadalupe, en Tegucigalpa, pero allí no quedó nada. Su hogar ahora es Ciudad España. Ayudó a levantar su casa y comenta orgullosa: “A mí nadie me tiene que decir por dónde van las tuberías de toda la ciudad, porque yo ayudé a ponerlas”.
En la capital, Tegucigalpa, Cruz Roja Española construyó en Ciudad España 870 de las 1.300 viviendas que hay en total. También se han creado talleres de formación profesional y artesanal. Hoy sí hay esperanza en este lugar, donde viven unas 7.000 personas.
Nicaragua
Nicaragua es el segundo país más afectado por el Huracán Mitch, con más de 3.000 muertos. Allí, además de la construcción de casas y escuelas, se ha trabajado en un proyecto de ayuda a los jóvenes para sacarlos de la situación de violencia en la que viven.
En Managua, Rosarela Marenco, coordinadora del proyecto de prevención de violencia juvenil en el ámbito educativo, explica cuál es la situación del Distrito IV de la capital nicaragüense: “Se trata de un asentamiento ilegal poblado por gente de la costa y el campo que busca mejores oportunidades en la ciudad. Tiene unos 400.000 habitantes, es el más poblado de Managua, con 180 barrios y cada uno con unas 600 chabolas. El 50 por ciento de la población tiene menos de 30 años”.
Aquí, Cruz Roja trabaja con jóvenes fríos de 11 a 17 años. Los jóvenes calientes son los que están dentro de pandillas, los tibios son los que están muy cerca de ese mundillo, y los fríos los que están fuera de peligro porque tienen una educación o están escolarizados. Hablan con los chicos y se interesan por sus aficiones: danza, teatro, actividades deportivas, música, y les explican dónde pueden racticar o aprender las actividades que les interesan. “Es un trabajo lento porque parten de las desconfianza de los chicos”, asegura Rosarela Marenco.
En San Luis de la Herradura, en San Salvador, se desarrolla el proyecto de gestión de desastres. Unas 700 personas viven en la comunidad de la Anona. Son zonas de riesgo y deben conocer sus recursos, dibujar mapas de evacuación y detectar zonas seguras. Cruz Roja Española ha financiado la instalación de emisoras de radio en los municipios, que se conectan con los departamentos y éstos a su vez con la capital. Así saben cuánto está lloviendo, por dónde, cómo está afectando, para que se centralice la información y se sepa tanto en el Centro de Gestión de Desastres como en Cruz Roja Salvadoreña cómo actuar.
Cooperativas
En Guatemala, Cruz Roja trabaja en el fortalecimiento del proceso productivo a través de la Cooperativa de Mujeres Indígenas de Guatemala. Cosen a mano huitiles, prenda típica de las mujeres mayas, y los venden en comercios y en ferias de comunidades cercanas.
Con este proyecto de Cruz Roja, las mujeres indígenas hacen estudios de mercado y determinan los costes de mano de obra. Existe organización empresarial, se han legalizado como cooperativa, pagan sus impuestos. Ahora hacen controles de calidad, han mejorado la comercialización, buscan mercados y clientes, mejoran la presentación de producto, trato al cliente, participación en ferias. Lo más importante es que pueden promocionar sus costumbres a través de su trabajo.
El dinero de la solidaridad española con aquellos países no ha caído en saco roto y hoy, diez años después, sus habitantes han recuperado la esperanza y la capacidad de vivir por sí mismos en mejores condiciones.




