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Enviados espaciales: Mª Isabel Domínguez/Mario García
Fotos: Javier Regueros/Mikael Helsing
XIII Juegos Paralímpicos ‘Pekín 2008’
Objetivo Cumplido

Con un total de 58 metales (15 oros, 21 platas y 22 bronces), el Equipo Paralímpico Español concluyó su participación en los Juegos de Pekín en el décimo puesto del medallero general de países. Sólo superada por Gran Bretaña, España se consolida como segunda potencia paralímpica de la Unión Europea, por delante de países con mayor población y recursos económicos como Alemania, Francia o Italia.
El equipo español regresó a casa con medallas en seis de los 15 deportes en los que participó: atletismo, boccia, ciclismo, judo, natación y tenis de mesa. Como en la mayoría de las ediciones anteriores de los Juegos Paralímpicos, la natación fue la principal fuente de éxitos de España, con un balance de 31 medallas (10 oros, 12 platas y nueve bronces) y el sexto puesto en esta disciplina.
A este buen resultado contribuyeron especialmente el nadador ciego Enhamed Enhamed, con cuatro medallas de oro, y la deportista parapléjica Teresa Perales, con tres oros, una plata y un bronce. Cooperaron a su consagración como estrellas del equipo nacional, además, los dos récords del mundo logrados por cada uno y las dos plusmarcas paralímpicas del canario, por una de la zaragozana.
Entre los deportistas con parálisis cerebral, no fallaron Richard Oribe (un oro, tres platas y una plusmarca mundial) y Sara Carracelas (un bronce y dos récords del mundo). También se proclamaron campeones paralímpicos y rebajaron sendas plusmarcas mundiales los discapacitados físicos Jesús Collado y Ricardo Ten. La deficiente visual Déborah Font, por su parte, batió un récord paralímpico y ganó un bronce.
Además, varios nadadores de la Federación Española de Deportes para Personas con Discapacidad Física (Feddf) tuvieron ocasión de repetir en el podio. Es el caso de Sebastián Rodríguez (dos platas y dos bronces), Vicente Gil y Dani Vidal (una plata y un bronce) y Pablo Cimadevila (dos bronces).
David Levecq, Sandra Gómez, Ana García-Arcicollar, Sarai Gascón, Enrique Floriano, Xavi Torres y Jordi Gordillo regresaron a España con una medalla de plata, mientras que Alejandro Sánchez, Esther Morales y Miguel Luque lo hicieron con un bronce.
Ciclismo
También el ciclismo proporcionó grandes éxitos al deporte español, con tres oros, cinco platas y tres bronces, y el quinto lugar en el medallero de esta disciplina. Las pruebas de carretera, con siete de los once metales, fueron más fructíferas que las de pista, donde no se logró ningún oro. El ex ciclista profesional Javier Ochoa y el tándem formado por el deficiente visual Chriistian Venge y su piloto, David Llauradó, fueron los más laureados, con un oro y una plata para cada uno.
El corredor madrileño César Neira también subió al podio en dos ocasiones, para recoger una medalla de oro y otra de bronce, mientras que Roberto Alcaide y Juan José Méndez se colgaron cada uno una plata y un bronce. El castellonense José Vicente Arzo, único ciclista español en la categoría de handbike, también consiguió una plata.
Atletismo
Con un oro, una plata y cinco bronces, España concluyó 32ª en el medallero parcial de atletismo. El atleta ciego David Casinos se proclamó campeón paralímpico en lanzamiento de peso, modalidad en la que permanece invicto desde los Juegos de Sidney 2000.
Otro de los deportistas más destacados fue el mediofondista de origen marroquí Abderramán Ait, que se colgó la plata en 1.500 metros y el bronce en 800. Ait fue el único atleta español con discapacidad física que logró medalla.
La velocista Eva Ngui, por su parte, también subió al podio en dos ocasiones para recoger dos medallas de bronce en 100 y 200 metros. Otros dos deportistas con discapacidad visual lograron sendos bronces en Pekín: Xavi Porras en triple salto e Ignacio Ávila en 1.500 metros.
Otros deportes
Las judokas aportaron otras tres preseas al medallero español: el oro de Carmen Herrera, la plata de Marta Arce y el bronce de Mónica Merenciano. De esta forma, el equipo nacional fue quinto en este deporte. Además, se consiguieron dos quintos puestos, de Sheila Hernández y Sara de Piniés, y tres séptimos, de Laura García, Rafael Moreno y Abel Vázquez.
Con tres medallas y el sexto puesto del medallero concluyó también la competición de boccia, deporte similar a la petanca practicado por personas con parálisis cerebral o discapacidad física severa. El jugador más destacado fue Manuel Martín, que logró el bronce tanto individual como por equipos, donde estuvo acompañado por Francisco Beltrán, José Vaquerizo y Pedro Cordero. La otra medalla fue la plata obtenida por el equipo de Santiago Pesquera, Yolanda Martín y José Manuel Rodríguez, que perdieron la final ante Corea.
El tenis de mesa contribuyó con una plata y dos bronces al éxito español (undécimo posición en este deporte). Tomás Piñas y Álvaro Valera ganaron medalla de bronce individual, mientras que la plata por parejas fue de José Manuel Ruiz y Jorge Cardona, que no pudieron derrotar al combinado chino en la final.
Los deportes de equipo tuvieron desigual suerte en Pekín. La selección española de fútbol sala para ciegos logró la cuarta posición después de perder la medalla de bronce en la tanda de penaltis contra Argentina. El equipo masculino de goalball, por su parte, finalizó en el duodécimo puesto, tras lograr un solo empate y cinco derrotas.
Carlos Soler consiguió el mejor resultado para España en la esgrima en silla de ruedas, con el octavo puesto en el sable de la categoría B (para discapacitados físicos severos). El resto de los representantes españoles no lograron pasar de la fase clasificatoria.
La halterófila con discapacidad física Loida Zabala, única representante española en esta disciplina, finalizó la competición en séptimo lugar, con un levantamiento de 80 kilos y a sólo dos de su propio récord de España. En Pekín hubo otros dos deportes en los que sólo participó un español: el remo, en que Juan Pablo Barcia fue duodécimo, y la vela, donde Emilio Fernández Lastra concluyó decimoquinto de la clase 2.4mR.
En tenis en silla de ruedas, tanto Quico Tur como Lola Ochoa cayeron en dieciseisavos de la ronda individual, mientras que Álvaro Illobre no logró pasar de treintaidosavos. En dobles, Illobre y Tur llegaron hasta octavos, donde fueron eliminados por los japoneses Satoshi Saida y Shingo Kunieda.
En tiro con arco, la mejor posición la logró el gaditano Juan Zarzuela, que cayó en los cuartos de final de arco recurvo standing. El mismo resultado obtuvo el combinado nacional de esta categoría, compuesto por el propio Zarzuela, Manuel Candela y José Manuel Marín.
En tiro olímpico, el mejor resultado para Miguel Orobitg fue el 18º lugar obtenido en rifle libre, mientras que para Francisco Ángel Soriano fue el 19º logrado en pistola libre. José Luis Martínez, por su parte, fue 24º tanto en pistola libre como en deportiva.
Enhamed Enhamed,
el mejor nadador ciego del mundo
Enhamed Enhamed, de 21 años, fue el deportista español más laureado de los Juegos Paralímpicos, al conseguir cuatro medallas de oro (50, 100 y 400 metros libre y 100 mariposa) y batir dos récords del mundo (entre ellos el más antiguo de la natación adaptada), dos paralímpicos, cuatro de Europa y cuatro de España.
El nadador nacido en Las Palmas perdió completamente la vista a los ocho años, a causa de un desprendimiento de retina. Con 14 años comenzó a entrenar seriamente y, con tan sólo 17, ganó dos medallas de bronce en los Juegos de Atenas 2004. Su estancia en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid dio los frutos deseados y confirmó las expectativas que le señalaban como el mejor nadador ciego del mundo.
“Si uno trabaja y tiene fe en sí mismo y en el trabajo de sus entrenadores, esto se consigue. El límite nunca hay que marcárselo, ni siquiera hay que pensar que hay un límite. Hay que pensar en hacer lo máximo y lo mejor posible. Por ahora, éste es mi límite, pero ya veremos dentro de unos años”, indicó Enhamed tras colgarse su cuarta medalla de oro.
Teresa Perales hace historia
La deportista zaragozana Teresa Perales consiguió varios hitos memorables en los Juegos Paralímpicos. Con cinco medallas (tres oros, una plata y un bronce), dos récords del mundo y un récord paralímpico, la nadadora parapléjica fue la española que subió al podio en más ocasiones.
Este gran resultado le permitió además, igualar el récord histórico español de medallas paralímpicas, que posee la atleta Puri Santamarta, con 16 metales, desde los Juegos de Atenas 2004.
Otro de los acontecimientos más relevantes para la nadadora zaragozana Teresa Perales fue su elección como miembro del Consejo de Deportistas del Comité Paralímpico Internacional para los próximos cuatro años.
De esta forma, Perales, asesora de Obras Públicas y de Deportes en el Ayuntamiento de Zaragoza, presidenta de Rolde Choben (la organización juvenil del Partido Aragonés), ex diputada en las Cortes de Aragón y ex directora general de Atención a la Dependencia del Gobierno aragonés, llevará al deporte su otra pasión: la política.
El Consejo de Deportistas del Comité Paralímpico Internacional, creado en 1989, es el órgano de enlace entre los deportistas y la máxima entidad mundial del deporte para discapacitados, y está formado por nueve miembros (seis en representación de los deportes de verano y tres, de los de invierno). En este proceso electoral también se batieron dos récords: el número de candidatos (14) y el de deportistas que ejercieron el derecho a voto (el 88,72 por ciento, frente al 46,67 por ciento de Atenas 2004).
Teresa Perales fue la más votada, con 1.365 votos.
Abderrahman Ait,
primer medallista paralímpico nacionalizado español
El atleta Abderrahman Ait, de 21 años, fue uno de los nombres propios del equipo paralímpico español en los Juegos de Pekín 2008.
A los 15 años, perdió el brazo izquierdo por un accidente mientras trabajaba en el campo de su Marruecos natal. Poco después, tomó “la decisión más importante” de su vida: intentar llegar a España en una patera.
Al tercer intento, Ait alcanzó las playas de Fuerteventura y, tras pasar por varios centros de acogida, recaló en Barcelona. El Comité Paralímpico Español descubrió su talento en una de las muchas carreras populares en las que se inscribía y decidió concederle una beca. Desde entonces, el deportista estudia y entrena en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat.
El pasado 25 de mayo, el Consejo de Ministros aprobó su nacionalización por carta de naturaleza, condición imprescindible para que Ait pudiera cumplir su sueño: “Acabar en las Paralimpiadas representando a España”. En Pekín, lo agradeció con dos medallas: la plata en el 1.500 y el bronce en el 800. “Ha sido un tiempo largo, de sufrir, de luchar, de sacrificio; si quieres la miel tienes que aguantar la picadura de la abeja”, dice el atleta.
Mª Isabel Domínguez
La vida en la Villa Paralímpica

La lluvia recibió al Equipo Paralímpico Español a su llegada a Pekín. El Comité Organizador ya tenía previsto todo el protocolo a seguir por las delegaciones desde el momento en que pusieran un pie en suelo chino, incluso se había reservado un carril exclusivo en las autopistas, señalizado con los aros olímpicos.
A España se le otorgó un lugar privilegiado dentro de la villa paralímpica: enfrente del comedor y al lado de la parada de los autobuses que llevaban a las instalaciones de entrenamiento y competición. En opinión de los más veteranos, se trataba de la villa mejor equipada desde la de Barcelona’92. Aunque no tenía playa como aquella, su punto fuerte eran los numerosos jardines y fuentes de estilo “zen”, atendidos permanentemente por todo un ejército de jardineros.
Los días previos a la inauguración resultaron algo pesados para los deportistas, ya que apenas disponían de horas de entrenamiento en las sedes oficiales. La mayoría se dedicaron a disfrutar de las instalaciones gratuitas de la villa paralímpica: piscina, gimnasio, sauna, centro de masajes, taller de reparación de prótesis y sillas de ruedas, zonas de juego, etc. Otros aprovecharon la red wifi, también gratuita, para contactar con sus familias y amigos, o para no perder el contacto con la actualidad.
En esos días comenzaron las visitas turísticas a la Ciudad Prohibida, la Plaza de Tianamen, la Gran Muralla, el Templo del Cielo y el Palacio de Verano, principalmente. Pronto llegó también la fiebre de las compras. El Mercado de la Seda, seguido por el de las Perlas, se convirtió en el centro neurálgico del “regateo”, cuyo fin era conseguir las mejores prendas de imitación y las últimas tecnologías a precios irrisorios.
El grupo más numeroso de familiares y amigos llegó el día anterior inicio de los Juegos. Aunque es difícil precisar el número exacto, los espectadores españoles superaron los tres centenares, repartidos por los mejores hoteles de la capital.
Nervios y alegría
Por fin llegó el día de la ceremonia de inauguración. Pese a las protestas por el colorido del uniforme nacional, de rojo ellos y de amarillo ellas, el descontento pronto se tradujo en nervios y alegría de camino al Estadio Nacional. La espera duró varias horas, en las que el equipo recibió las instrucciones sobre cómo debía desfilar: dos chicos a los lados y dos chicas en el centro, con el fin de imitar a la bandera española.
Cerca de las ocho, los países comenzaron a formar la fila y a entrar en el túnel que conducía al interior del “Nido de Pájaro”. Los gritos de “¡A por ellos!”, “Que viva España” y “Yo soy español” acompañaron la llegada del equipo nacional hasta las puertas de la pista. Allí había que detenerse un par de minutos que parecieron eternos. Ya se veían las gradas y se escuchaban los aplausos, pero aún no se podía salir. Mientras David Casinos ondeaba la bandera española, se produjo un profundo silencio y la emoción contenida dejó paso a las lágrimas.
El desfile, en cambio, sólo duró un suspiro. Los deportistas se acercaban a las cámaras de televisión para que pudieran verlos desde su tierra y, sin apenas darse cuenta, ya estaban sentados en las gradas para disfrutar de la emotiva ceremonia inaugural. La participación de músicos y bailarines con discapacidad hizo disfrutar especialmente a los paralímpicos, que estrenaron sus Juegos con el izado de la bandera y el encendido de la antorcha.
La primera jornada de cometición comenzó con una pregunta en el aire: ¿Quién ganaría la primera medalla? La respuesta llegó a primera hora de la tarde de manos del ciclista con daño cerebral César Neira, que se colgó el bronce en la prueba de persecución en pista. El oro de Teresa Perales y las platas de Richard Oribe y el tándem Chsritian Venge-David Llauradó colocaron a España en el séptimo lugar del medallero al final del primer día.
Cuando no tenían entrenamientos ni competición, los deportistas solicitaban entradas para animar a sus compañeros en las sedes paralímpicas. Otros alquilaron televisores para seguir los Juegos desde la habitación e incluso había quienes se arremolinaban en torno a la televisión de la oficina española para no perder detalle.
Al final de cada jornada, los medallistas eran recibidos como héroes en la villa paralímpica. Las felicitaciones y entrevistas iban a menudo acompañadas por algún capricho culinario, generalmente en forma de hamburguesa. Los deportistas seguían con expectación los avances de España en el medallero y el ánimo se volvía realmente festivo en las jornadas más fructíferas.
Las competiciones se intercalaban con visitas y actos oficiales. Por la villa pasaron la Infanta Doña Elena, la Ministra de Educación y los Secretarios de Estado de Servicios Sociales y Deporte, así como numerosos patrocinadores del Plan ADOP, miembros de la candidatura de Madrid 2016 y otros representantes políticos e institucionales. El equipo paralímpico participó, además, en el izado de la bandera española, en la recepción oficial y en la cena ofrecida por el embajador español en China.
A medida que finalizaban las competiciones, se retomaron las excursiones y se animó la vida nocturna dentro y fuera de la villa. Los deportistas tenían ganas de celebrar sus victorias y de cerrar el duro ciclo de entrenamientos de los últimos años.
En la clausura de los Juegos, el elegido para abanderar a España fue el nadador Enhamed Enhamed, ganador de cuatro medallas de oro. El apagado de la antorcha puso fin a once intensos días de éxitos y fracasos, de solidaridad, de espíritu de lucha y afán de superación. El listón queda muy alto para los Juegos de Londres 2012.




