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Deportes

Carme García 

Fotos: Paz Jódar

Esquí al alcance de todos

Esquiador en competición

 

Mientras la nieve se funde con la llegada de la primavera, los emocionantes recuerdos de los esquiadores van grabándose en su memoria. Los participantes del Campeonato de España de Esquí Alpino para Discapacitados de este año no olvidarán fácilmente esta cita que ha cerrado la temporada y que ha contado con novedades importantes.

Con la llegada del calor acaba la temporada de esquí, que este año ha tenido en el final sus mejores momentos, tanto por la abundante nieve que cayó después de Semana Santa como por las carreras de esquí para discapacitados que cerraron el invierno, dejando un sabor de celebración y fiesta.Cada vez es más común en las pistas españolas la presencia de esquiadores en silla o ciegos. Desde el Pirineo hasta Sierra Nevada, pasando por la Sierra de Guadarrama, la nieve se vuelve más accesible y las instalaciones están preparadas para acoger a un abanico más amplio de esquiadores, ya tengan discapacidad física, sensorial o intelectual. La montaña hace gozar a todo el mundo y ofrece un marco estupendo para la integración.El esquí aporta muchos valores positivos a las personas con discapacidad: es un deporte que ejercita los músculos, el equilibrio y la coordinación, motiva a superar inseguridades, y todo ello mejora las habilidades motrices. Además, permite el conocimiento de la montaña, el contacto con la naturaleza y respirar aire puro. Pero también permite la socialización, ya que es una actividad que se practica en grupo. A todo ello hay que añadir que favorece la integración.Como una avalancha que se desprendió hace años, la integración en el esquí tiene cada vez más fuerza, y está cubriendo las montañas españolas de una nieve nueva, de la que todos podemos disfrutar. De ahí que las novedades con las que ha sorprendido el reciente Campeonato de España de Esquí Alpino para Discapacitados hayan sido posibles porque cada vez está más normalizado el esquí para personas con discapacidad en nuestro país. 

Campeonato de España

El esquí no sólo es una actividad de ocio o un deporte recreativo, y por eso, para aquellos a quien les gusta la competición, ofrece también posibilidades de medirse y de pelear por subir al podio. En España existen carreras para esquiadores con discapacidad física o visual. En estas competiciones, los corredores se dividen en tres grandes categorías: esquiadores con discapacidad visual; esquiadores en silla, y esquiadores que, a pesar de su discapacidad física, pueden esquiar de pie (son los deportistas con amputaciones de un miembro inferior o superior, o con hemiplejías). Este año, los Campeonatos de España se han celebrado a finales de temporada, concretamente del 24 al 26 de marzo, y han contado con una buena e inesperada cantidad de nieve, que cayó durante los dos días anteriores a las carreras. Esta circunstancia hizo que se tuvieran que posponer un día las competiciones, pero finalmente se pudieron realizar tanto el slalom gigante como el slalom especial. La estación anfitriona fue La Molina, en el Pirineo gerundense. Esta estación es una de las más activas en esquí para discapacitados y organiza desde hace tres años una de las pruebas del circuito de Copa de Europa para personas con discapacidad. En esta edición los Campeonatos de España para personas con discapacidad han contado con novedades significativas, que representan un avance y son la prueba de que el esquí para discapacitados está en fase de crecimiento. El paso más significativo ha sido que por primera vez, se ha celebrado un campeonato de España unificado. Hasta ahora, había una competición nacional para discapacitados físicos y otra para discapacitados visuales. En adelante, habrá una única competición nacional en la que participarán las diferentes federaciones de deportes para personas con discapacidad. Otra buena noticia es que, también por primera vez, ha habido una categoría femenina de corredoras con discapacidad física. Entre las esquiadoras estaba la conocida Irene Villa. Junto a las deportistas quiso estar la esquiadora medallista olímpica Blanca Fernández Ochoa, que es madrina del equipo femenino de esquí de la Fundación También. El campeonato contó además con la presencia de corredores de alto nivel, no sólo los del Equipo Paralímpico Español, que son habituales en el Campeonato de España, sino también con los de otros equipos, como Francia, Italia o Austria, entre muchos otros. Esto se debió a que pocos días después se disputaban, también en La Molina, las pruebas de Copa de Europa que desde el 2006 organiza esta estación catalana. Muchos equipos aprovecharon el Campeonato de España para probar las pistas y ponerse a punto para la cita europea. Las posiciones conseguidas por los corredores extranjeros no se tuvieron en cuenta en la clasificación nacional, pero fue una interesante oportunidad para que esquiadores amateurs conocieran más de cerca el mundo de la alta competición.

Esquiadores con distintas discapacidades compitiendoMucho más que un deporte

Quien conoce de primera mano la alta competición es Patricia Calmuntia, coordinadora de las salidas de esquí en la Delegación Territorial de la ONCE en Madrid, que hace de guía desde que era casi una niña. Patricia asegura que el esquí para ciegos y deficientes visuales es mucho más que deporte, que fomenta la amistad y el compañerismo. Ella lo percibe en cada salida que se organiza a la nieve desde Madrid, ya sea de una jornada para esquiar en la sierra de Guadarrama –que se realizan en domingo– o excursiones de un fin de semana, a destinos más alejados como el Pirineo. En estas últimas, según esta guía, los participantes tienen mucho más tiempo de convivir y compartir experiencias. En esas escapadas de fin de semana, la jornada de esquí comienza muy pronto el sábado, para “aprovechar al máximo el día de esquí”. Durante el trayecto en el autobús hacia las pistas, se suele organizar el día: “Marcamos los horarios y decidimos qué guía irá con cada esquiador ciego o deficiente visual. La decisión se toma en función de la experiencia y la habilidad sobre los esquís de cada esquiador y de cada guía. Normalmente se esquía con el mismo guía todo el día, pero otras veces se cambia de guía después de comer. Posteriormente, cada esquiador y guía acuerdan cómo organizarse el día para que ambos lo pasen bien, combinando el aprendizaje de técnicas de esquí con el puro disfrute de la sensación de deslizarse por las pistas”. Al mediodía todo el grupo vuelve a reunirse para intercambiar experiencias durante la comida, y después se retoma el deporte hasta la hora de cierre de la estación. Finalizada la jornada de esquí, el día continúa aunque de forma más tranquila. “Unos se echan una siesta, otros van de tiendas y otros toman un chocolatito caliente o una cervecita. Cenamos pronto todos juntos en el hotel para dar paso a otro de los momentos más deseados del fin de semana, cuando se sale un rato a tomar algo, sin olvidar que al día siguiente toca madrugar de nuevo para volver a esquiar”, añade la coordinadora de las salidas de esquí en la Delegación Territorial de la ONCE en Madrid.El domingo por la mañana se vuelven a organizar las parejas para esquiar “del tirón” hasta las tres de la tarde. En el trayecto de regreso a Madrid, “además de dar una cabezadita” después de tanta actividad, Patricia relata que es el momento del “alboroto” pues se comentan las experiencias del fin de semana en el autobús. A la llegada a Madrid es el turno del “hasta pronto”, momento en el que Patricia Calmuntia observa que los participantes en la actividad se despiden  “sin pensar en quién es el ciego y quién es el guía, sino como se despediría cualquier grupo de amigos después de una experiencia gratificante: con ganas de saber cuándo va a ser la próxima salida”.

 

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Esquí en la ONCE: diversión, deporte e integración social

 

Personas jugando en la nieveEl esquí es cada vez más popular y las personas con discapacidad visual no están al margen de esta tendencia. La Federación Española de Deportes para Ciegos ha tramitado este año casi 300 licencias de esquí. En los años 90 sólo dos centros ONCE organizaban salidas a la nieve: la Delegación Territorial de Cataluña y la Delegación Territorial de Madrid. Hoy en día se organizan también salidas en la Comunidad Valenciana, el País Vasco y en Albacete. El esquí es mucho más que una moda, un deporte o una manera de disfrutar del ocio: es también estar en contacto con la naturaleza y conocerla, viajar y socializarse. Dejando de lado los beneficios que tiene el esquí, por el hecho de ser una actividad física, y centrándonos en las especificidades de este deporte, veremos que puede ayudar a reforzar áreas en las que las personas ciegas o con baja visión suelen tener carencias. Una de estas áreas es el equilibrio en movimiento. Cualquier persona que no puede ver, o que no lo hace correctamente, tiende a tropezar, a desestabilizarse o a perder el equilibrio al más mínimo imprevisto. Con el esquí se desarrolla el equilibrio y la capacidad de reequilibrarse cuando por algún motivo la persona se desestabiliza. Otro beneficio del aprendizaje del esquí es la mejora de la percepción del propio cuerpo y la coordinación. Al esquiar se deben coordinar brazos y piernas, aprender a disociar tren superior de tren inferior, saber cómo llevar las rodillas, las caderas y los hombros y notar dónde concentrar el peso del cuerpo, entre otras cuestiones. La percepción del propio cuerpo, saber qué se está haciendo con cada parte de la anatomía y en qué posición se está  colocando cada cual, al igual que la coordinación de movimientos, es algo que se aprende básicamente por imitación. La discapacidad visual dificulta este tipo de aprendizaje y, por tanto, las personas con falta de visión suelen tener carencias en este sentido. Una actividad como el esquí, que hace que se ejerciten todas estas habilidades propiceptivas aporta una mejora significativa en la coordinación y la propicepción. También es atractivo el esquí en el terreno social. Si se tiene una discapacidad visual va a ser necesario un guía con el que se va a esquiar durante todo el día. Pero con esa persona también se va a charlar en el telesilla, a tomar algo en la cafetería, a organizarse con ella en la habitación del hotel, y, en definitiva, a compartir uno o varios días.

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Un deporte lleno de ventajas

Se puede aprender a esquiar a cualquier edad, siendo joven o mayor, y la discapacidad tampoco es un freno, al contrario, cada vez es más fácil. La práctica de este deporte blanco conlleva muchos beneficios, y como únicos inconvenientes aparecen el riesgo a sufrir alguna caída y, para aquellos noctámbulos, la exigencia de madrugar mucho. Pero nada de eso es un problema cuando uno se halla entre amigos, disfrutando de las espectaculares y cada vez menos frecuentes nevadas cumbres de las montañas.