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La ONCE inicia en Andalucía una campaña de concienciación sobre la atención a personas sordociegas

10 de febrero del 2017

64 andaluces con sordoceguera cuentan con el apoyo diario de 23 mediadores de la FOAPS

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, junto a Gennet Corcuera

La Fundación ONCE de Atención a Personas con Sordoceguera (FOAPS) celebra en este 2017 sus diez años de dedicación (#10AñosFOAPS) a la mejora de la calidad de vida de las personas con sordoceguera en España y, en este caso concreto, en Andalucía. (Vídeo). Una atención que, en la actualidad, beneficia a 64 ciudadanos andaluces con sordoceguera gracias a la labor realizada por los 23 mediadores de la FOAPS adscritos a la comunidad.

Con motivo de este décimo aniversario, la FOAPS –de la mano de la ONCE- va a realizar una campaña que, bajo el lema “Coge mi mano” (#CogeMiMano), llevará a cabo una serie de actos por toda España para dar a conocer la realidad de estas personas, así como celebrar y concienciar a la sociedad de la labor que desarrolla la fundación.

El lema elegido para esta campaña tiene que ver con las necesidades de comunicación de estas personas, que reciben principalmente la información a través de sus manos, mediante diferentes sistemas.

El recorrido ha comenzado hoy en Sevilla, en el Palacio de San Telmo, en un acto que ha presidido la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y en el que ha participado el director general de la ONCE, Ángel Sánchez, y el presidente de la FOAPS, Andrés Ramos, junto a representantes del CERMI y de la Plataforma del Tercer Sector, entre otras organizaciones sociales de Andalucía.

“Un honor y un orgullo”

La presidenta de la Junta consideró “un honor y un orgullo” que la ONCE y la FOAPS hayan elegido Andalucía como punto de salida de esta nueva campaña de conciencación. Según sus datos, en Andalucía hay 900 personas con sordoceguera de las que 500 son afiliadas a la ONCE. “Todas ellas tienen todo el derecho a que su gobierno les preste apoyo para sentirse en igualdad de condiciones al resto de los andaluces”, dijo. Susana Díaz, que tuvo numerosos gestos de cariño durante el acto con las personas sordociegas asistentes, dijo que las administraciones deben ser conscientes de sus dificultades de integración. “Cuando se ofrecen herramientas y apoyo institucional pueden llegar al límite de sus posibilidades en su talento”, dijo.

El director general de la ONCE puso en valor el papel de los mediadores de FOAPS “que permiten que interpretar la realidad que rodea a las personas con sordoceguera facilitando habilidades que hacen que la comunicación sea posible”. “Su mundo solo llega hasta donde llegan sus manos –dijo Ángel Sánchez-, pero los mediadores hacen que sus manos alargen su mundo”.

Durante el acto, en el que se ha proyectadoun vídeo resumen de la labor de la FOAPS, Javier Vingut, persona sordociega, cuidador en el centro de Santa Ángela de la Cruz de APASCIDE y estudiante en Sevilla, contó las vivencias de su día a día en su lucha por la integración en la sociedad. “Tenemos todos un pellizco”, dijo Susana Díaz tras escucharle. Javier animó al resto de personas sordociegas a participar en las actividades de la FOAPS “para estudiar, para trabajar, para disfrutar del teatro y de la cultura”, sostuvo.

Más de 96.000 horas de atención

A lo largo de sus 10 años de vida la FOAPS ha dedicado un total de 96.157 horas de mediación en Andalucía, de las cuales 16.805 corresponden al año 2016. Se trata de la segunda Comunidad Autónoma donde se presta un mayor número de horas. En datos generales, en toda España han sido 540.573 horas, de ellas 83.384 en el pasado año.

En estos diez años, la Fundación ONCE de Atención a Personas con Sordoceguera ha destinado 1.564.989 euros en recursos (230.542 euros en 2016) en la comunidad, y ha contado con una aportación de 832.600 euros por parte de la Administración (110.000 euros el pasado año).

El número de beneficiarios alcanza en la actualidad la cifra de 64 personas con sordoceguera de la comunidad andaluza; en un principio, en 2007 eran 13 personas. De esos 64 usuarios, 29 son adultos y las otras 35 son atenciones en diferentes etapas educativas (Andalucía es la Comunidad donde más casos educativos se atienden). Para su atención, la FOAPS cuenta con la labor de 23 mediadores (4 en Cádiz, 4 en Córdoba, 2 en Granada, 2 en Jaén, 5 en Málaga y 6 en Sevilla), que dan cobertura a las necesidades de estas personas.

En Andalucía, la FOAPS desarrolla todo tipo de atenciones: sobre todo programas de Comunicación, pero también de Rehabilitación y Apoyo Psicológico; atenciones en domicilio, en centros de Educación Especial y educación de adultos; Unidad de Día en centros de personas con discapacidad y talleres ocupacionales; aulas específicas en centros en Málaga y Sevilla; domicilios y centros de Educación Secundaria Obligatoria; y también diversos Grados Medios: de Panadería y Repostería en Granada, Artes Plásticas en Sevilla, y Atención a personas en situación de dependencia, en Córdoba. En Andalucía hay 500 personas con sordoceguera afiliadas a la ONCE. En la actualidad, la ONCE y FOAPS trabajan en la elaboración del primer censo de población con sordoceguera en España.

La Fundación ONCE para la Atención de Personas con Sordoceguera (FOAPS), es una Fundación de carácter  asistencial creada a instancias de la ONCE, y constituida el 20 de julio del 2007. Tiene  como fin promover el desarrollo de programas dirigidos a la atención de las necesidades específicas de las personas con sordoceguera, poniendo particular interés en los relacionados con la educación y el empleo, al objeto de procurar la integración socio-laboral y mejorar la calidad de vida de estas personas y favorecer su desarrollo humano e intelectual.

Ya antes de la puesta en marcha de FOAPS, la ONCE contaba con una Unidad Técnica de Atención a Sordoceguera, que se creó formalmente a finales de 2000 y entró en funcionamiento efectivo al principio de 2001. Aunque, desde 1987 existía ya un programa específico para personas sordociegas que, aprovechando la experiencia de atención que tenía la ONCE desde sus inicios, se formaliza en un Programa de Atención que tomó una estructura de funcionamiento en ‘aulas’, ligadas a los CRE de la ONCE. El objetivo era la atención educativa, pero contemplando ya desde esos inicios las necesidades de las personas sordociegas adultas. Su proceso de maduración (1987-2000) acabaría desembocando en la creación de la Unidad Técnica.

Entre las actividades de FOAPS, destacan la mediación socio-educativa que se realiza con mediadores personales, para promover y apoyar la comunicación de la persona con sordoceguera con el objetivo de permitir que la persona con sordoceguera establezca y mantenga un dominio máximo sobre el entorno. Y la información y divulgación, mediante diferentes actividades divulgativas (publicación de folletos, charlas, etc.) encaminadas a que se conozca más esta discapacidad, así como las necesidades que tienen las personas sordociegas.

La sordoceguera es una única discapacidad que resulta de la combinación de dos deficiencias sensoriales (visual y auditiva), provocando problemas de comunicación únicos y necesidades especiales derivadas de la dificultad para percibir de manera global, conocer y por tanto interesarse y desenvolverse en el entorno.

La persona con sordoceguera tiene más restringidos los estímulos que si tuviera limitaciones en uno solo de los sentidos. Por eso, es necesario poner en práctica otras metodologías, tanto en la educación de los niños como en la habilitación y rehabilitación de los jóvenes y los adultos, basadas en el aprovechamiento no sólo de los posibles restos de vista y oído, sino también de los demás sentidos, fundamentalmente el tacto.

Algunas de estas personas, si tienen algún resto visual, se comunican con lengua de signos en el aire, que es apoyada al tacto, a las manos, cuando hay poco o ningún resto de vista. O bien se comunican mediante sistemas alfabéticos, más fáciles de aprender, como el dactilológico o la escritura en mayúsculas sobre la palma de la mano. En algunos casos, incluso, algunos se comunican a través de las tablillas de comunicación cuando el interlocutor no conoce su sistema.

Por otro lado, la tecnología ha avanzado mucho y cada vez son más las personas con sordoceguera que utilizan para comunicarse ordenadores y móviles, siempre que estos sean accesibles. Leen los textos a través de una línea braille o sistemas lectores de amplificación de voz.

No obstante, en la mayor parte de las ocasiones es preciso recurrir a su sistema de comunicación manual. Para que esto suceda con la naturalidad apropiada, es preciso dejar de lado los prejuicios y coger la mano de la persona con la que queremos comunicarnos, o dejar que sea la persona con sordoceguera quien coloque las suyas sobre las nuestras para iniciar ese acto tan simple, pero tan importante, que es la conversación. De ahí el “coge mi mano”.

 

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