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Vuelco político; en España y en la ONCE

Los años 70 arrancan convulsos. En la ONCE, el modelo económico ha quedado  obsoleto, los sorteos faltos de competitividad. Resulta difícil responder a los mayores compromisos sociales que la Institución ha desplegado. Su estatus administrativo también es una rémora. Los ciegos españoles quieren aportar ideas, participar en la vida institucional, en la toma de decisiones y, en definitiva,  en su futuro. Hay una gran efervescencia  que la muerte del  jefe del  Estado, Francisco Franco, el 20 de noviembre de 1975, y las consecuentes  transformaciones  políticas del Estado, contribuyen a  enfatizar.

Bocadillo
"en enero de 1982 la ONCE celebra sus primeras Elecciones democráticas "

En plena transición política española -que culminó con las elecciones democráticas de junio de 1977- la ONCE ha abierto también su proceso de democratización. Se negocia con la Administración, se forman grupos políticos y finalmente, el  19 de enero de 1982 la ONCE celebra sus primeras Elecciones democráticas y el camino hacia la autogestión, siempre bajo la tutela del Gobierno de la Nación.

Desde esa histórica fecha, la ONCE ha realizado elecciones democráticas cada cuatro años. Su resultado origina el Consejo General de la ONCE, máximo órgano representativo  y de gestión.

Estas primeras elecciones no sólo significan la modernización de la estructura institucional y la incorporación a un sistema participativo, es también el inicio de una revolución en la actividad comercial. Entre 1977 y 1983  se ha legalizado y despenalizado el juego en nuestro país. El sector crece, se diversifica. El cupón, agotado, reclama cambios, decisiones valientes.

Despega la ilusión de todos los días

Así, el 2 de enero de 1984, el sorteo de la ONCE pasa a ser nacional, los cupones tienen cuatro cifras, los premios aumentan sustancialmente. Era un cambio radical y, por tanto, no exento de incertidumbre. Muchos nervios en este estreno. El resultado rebasó las más optimistas expectativas. El nuevo producto gustaba. “La ilusión de todos los días” –eslogan de la ya legendaria campaña publicitaria- se coló en los hogares españoles y esto se tradujo en un decidido apoyo de la ciudadanía a la ONCE.

 La reforma del cupón del viernes, al año siguiente (cinco cifras, 100 de las antiguas pesetas el cupón y 2.000.000 de pesetas de premio mayor), fue otro paso más en la brillante trayectoria. En 1987 – “el 1 de octubre va a ocurrir algo que traerá cola” supondrá el corolario a esta década prodigiosa: El Cuponazo con su oferta de 100 millones de pesetas por el precio de 100 pesetas el cupón, triunfó en la calle.

 Esta bonanza cristalizó de inmediato en la creación de más  servicios sociales para las personas ciegas -como la Fundación ONCE del Perro-Guía, creada en 1990- y el desarrollo de los ya existentes, colocando a la Organización como referente mundial  en la prestación de servicios especializados. Permitió, además, crecer en solidaridad con otros colectivos de personas con discapacidad de manera que, en 1988, se crea la Fundación ONCE para la cooperación e inclusión social de las personas con discapacidad, consolidada, en su devenir, como agente activo del sector de la discapacidad.

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